El encargo
La planta de envasado de una procesadora de alimentos en Central necesitaba reorganizar su línea de trabajo sin detener la producción. El mobiliario existente tenía superficies con bordes abiertos donde se acumulaba residuo entre turnos, y la limpieza profunda consumía más tiempo del previsto cada día. El pedido no era reemplazar todo, sino intervenir las zonas críticas: mesas de trabajo, estanterías de almacenamiento en cámara y carros de traslado interno.
El punto de partida fue medir los tiempos reales de sanitización por estación. Con esos datos sobre la mesa, se definió qué superficies debían ser continuas y cuáles podían mantenerse como componentes desmontables para limpieza por separado.